La miopía ahora tiene cura


Dietas y enfermedades

Hay muchas teorías sobre la nutrición preventiva, pero todas parecen apuntar a que la prevención o cura de incontables enfermedades, desde las más leves y benignas hasta las más graves y mortales, resulta favorecida por la ingestión de determinados alimentos o complementos alimentarios

Aunque el componente nutricional no figura en todas las enfermedades y alteraciones, si está presente en muchas de ellas, como, por ejemplo, la diabetes, las afecciones cardíacas, la hipertensión y varios trastornos gastrointestinales crónicos.

Continuación se consideran las relaciones existentes entre la dieta y algunas de estas enfermedades, así como las terapias, a menudo ineficaces, asociadas con diversas modas alimentarías y los complementos de vitaminas y minerales comerciales.

Las modas alimentarías

Los alimentos pueden adquirir el valor de símbolos. Desde antigüedad, la humanidad ha adjudicado diversas propiedades a ciertos alimentos. Por ejemplo, en algunas civilizaciones primitivas de Oriente Próximo se asignaba a los alimentos la cualidad de ser ´calientesª o ´fríosª, y se aconsejaba no mezclarlos en la misma comida. Algunas sociedades primitivas creían que comer el corazón de un tigre incrementaba el coraje de un hombre. Incluso hoy se cazan rinocerontes, a pesar de que están en gravísimo peligro de extinción, porque existe la creencia de que ingerir polvos hechos con sus cuernos aumenta la potencia sexual.

La expectativa simplista de que las propiedades de los alimentos pasen al organismo de quien los come, sin sufrir más que una ligera alteración, queda ilustrada en el moderno mundo occidental por los atletas que consumen grandes cantidades de alimentos con alto contenido de proteínas y toman, además, complementos proteínicos para desarrollar la musculatura.

Muchas personas no cualificadas están dispuestas a alegar conocimientos en materia de nutrición. Las modas que crean, van y vienen y, en general, se caracterizan por tener un período breve, pero intenso, de gran entusiasmo, seguido por una progresiva pérdida de interés, hasta que son sustituidas por otras que siguen el mismo camino.

Una de estas modas exige comer sólo fruta durante las dos primeras semanas, para perder peso y aumentar las fuerzas. Otras, basan la pérdida de peso en una dieta baja en hidratos de carbono y alta en proteínas. Todas ellas se presentan con teorías atractivas, aunque incorrectas.

¿Dietas científicas?

La investigación científica de algunos de los alimentos comunes y de su relación con la salud ha dado pie, involuntariamente, a algunas de las modas que surgen cada año. A veces se publican en medios prestigiosos informes científicos sobre las propiedades de un alimento dado, y de inmediato se pone en marcha la maquinaria que mueve las modas dietéticas. Al poco tiempo, los periódicos y las revistas discuten los efectos "mágicos" o peligrosamente tóxicos de ciertos productos.

El salvado de avena y las fibras

Es indudable el beneficio del consumo de fibras, en particular las solubles, pero la forma en que el salvado de avena ha sido promocionado por las empresas que lo producen, y la manera en que es utilizado, justifica que se lo considere como una moda alimentaria. La realización de investigaciones que sustentan la idea de que tomar salvado una o dos veces por día puede ayudar a reducir el colesterol, ha sido utilizada por las empresas productoras de cereales para hacer promociones comerciales. Así, muchas de ellas han comenzado repentinamente a promocionar todos los productos que contienen salvado de avena, pese a que habría que tomar un mínimo de seis tazas de avena en forma de cereal por día para alcanzar la cantidad de 35 a 40 gramos diarios de salvado de avena que se recomiendan. La población consume salvado de avena en la creencia de que es todo lo que necesita para reducir los niveles de colesterol, porque no sabe que para controlar de forma adecuada las grasas en la sangre hace falta introducir otras modificaciones en la dieta.

Además, el salvado de avena y otras fibras pueden mezclarse con calcio en el intestino y formar un compuesto que el organismo no puede absorber. Así, el calcio y la fibra son eliminados antes de que el organismo pueda transformarlos en beneficio propio. Por dicha razón, las personas que siguen una dieta de alto contenido en fibra pueden necesitar más calcio que el usual.

Algunos de los preparados que se utilizan para darle mejor sabor al salvado de avena tienen cantidades muy elevadas de grasa y azúcar. Aunque es una buena idea aumentar el consumo de fibra, no es conveniente limitarlo a un solo alimento. Cuando se ingiere en forma de pasta, además de fibra contiene también mantequilla, azúcar y otros ingredientes cuyo potencial de elevar el índice de colesterol en la sangre es muy superior al beneficio que proporciona la fibra.

Los cultivos "orgánicos"

Se habla mucho de la supuesta mayor calidad nutritiva de los alimentos producidos en condiciones "orgánicas", cuando se los compara con los que se cultivan de forma "inorgánica" (sometidos a productos y procesos químicos). Para cualquiera que siga una dieta bien equilibrada, con las cantidades necesarias de proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales, las modas dietéticas deberían ser inútiles. La verdad es que ni los aditivos ni los alimentos especiales curan o previenen las enfermedades. La única forma de evitarlas por la vía de la alimentación consiste en adoptar una dieta variada y equilibrada.

Dieta para prevenir las afecciones cardíacas

Algunos factores que suponen un alto riesgo de contraer una afección cardíaca están más allá de todo control humano (por ejemplo, los factores hereditarios), pero otros pueden verse modificados por los alimentos que se ingieren, como la alta concentración de colesterol en sangre, entre otros. De forma resumida, se puede decir que es conveniente reducir el consumo de grasas y colesterol, en particular cuando se tiene un índice de colesterol alto. Para la mayoría de las personas esta necesidad no implica introducir modificaciones excesivas en su dieta. La clave, como en casi todo, es la moderación. Los pequeños cambios, seguidos con perseverancia, pueden alcanzar resultados muy favorables.

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