Chema Sanabria


Hilda Narváez

De costurera a conocida cocinera

Ella es reconocida en toda la capital del estado Nueva esparta, comenzó como costurera de la Banda y de la Policía. Hoy en día con orgullo asegura que sus comidas son degustadas por distintas personalidades, que se dan cita en su hogar para disfrutarlas

Hilda Narváez nace el 28 de diciembre de 1926. Hoy tiene 78 años y el mismo humor pícaro y gracioso que le ha caracterizado.

Su casa ubicada en al calle Virgen del Carmen, en La Asunción es escenario de encuentro de muchas personas que trabajan en la Gobernación del Estado, bancos, colegios, tribunales o policía, ya que ella se hizo famosa por el rico sazón en sus comidas Desde hace 25 años su casa desde las 7 de la mañana está abierta al público, porque desde las 4 ya el olor a comida sale por las ventanas

En casa de Hilda Narváez se preparan arepas con todos los rellenos imaginados, desde un sabroso pescado hasta la sinigual carne mechada, queso u otras

Con una sonrisa en los labios relata que primero comenzó vendiendo helado y café. Posteriormente decidió expandir su negocio y comenzaría la fama a través de las arepas.

No obstante su fascinación por la cocina la llevó a preparar recetas para almuerzos, aquí se daban cita distinguidas personalidades; que solo venían a comer sabroso y barato y conversar un rato con quien se consiguieran.

Ella tuvo 10 hijos, hoy en día 9 de ellos la acompañan en vida. Asegura tener 28 nietos y recordar a cada uno su nombre, donde vive y su cumpleaños.

La señora Hilda Narváez explica que ella comenzó siendo costurera de la Banda del Estado y de la Policía Neoespartana. Relata que mucha gente le quedó debiendo y muchas veces realizaba trabajos que por simples prefería no cobrarlos, perdiendo en distintas oportunidades.

Hoy en día sus hijas se encargan del negocio y se reparten sus responsabilidades, sin embargo asegura que ya la costumbre de levantarse muy temprano quedó en ella; y sin querer a veces termina cocinando algún rico sazón para ayudar en algo, ya que eso de hacer nada y andar caminando no es para ella. Asegura que a veces son las 12 de la noche y anda vagando por la casa, porque por muchos años con tanto trabajo que hacer esta era la hora en la cual todavía estaba en sus quehaceres.

Llena de orgullo confiesa que todos sus hijos pudieron estudiar y hoy en día poseen una buena profesión, que no les hará trabajar tanto y a deshora como le tocó a ella.

A esta singular mujer suele vérsele sentada en su mecedora, disfrutando de la brisa de la mañana, luego de haber agotado su faena diaria. Porque aunque sus hijas le evitan el trabajo, ella se les escapa y prepara uno que otro jugo, que la gente al probarlo identifica por quien fue hecho.

Sin duda Hilda Narváez, es una mujer que sirve de ejemplo para muchas, ya que su tesón y gran corazón la ha llevado a ser una de las personas más populares del municipio Arismendi.

Para sugerencias envié su e-mail a la siguiente dirección electrónica: enith@cantv.net

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