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ste último trimestre del año 2018, al decir de los propios actores políticos, tanto del gobierno como de los sectores opositores, se trata de los meses más complejos para el país. La realidad es que todos, sin excepción afirman: “la cosa está muy difícil”, “demasiado dura”. Hemos vivido unos años de saltos, ajustes, donde la situación económica cada día aprieta más. Nuevas noticias económicas, nuevas medidas se anuncian desde distintos sectores. A los problemas “tradicionales”, a los de siempre, se le han sumado la escasez de efectivo, el nuevo cono monetario, el anuncio de aumento de la gasolina, fallas en medicinas y otros servicios.

En medio de todo esto está el venezolano, la mujer de la casa, el hombre de a pie; los que buscan ansiosamente una oferta, unos precios bajos para comprar comida, para alimentarse. Cada día, cada momento que se vive está cargado de muchas expectativas. Está un poco complicado el panorama; y no sabemos qué va a pasar, cuál será el final de esta “película”.

Muchos ya se han ido, están muy lejos de la realidad que se vive en nuestras comunidades, se lo imaginan, les llega una que otra información, pero hay que estar en los “zapatos” de quienes tienen que pasar varios días en cola para echar gasolina, madrugar para comprar algo, sufrir alguna enfermedad y no disponer de las medicinas, y arriesgarlo todo caminando para llegar al trabajo.

Se requiere de una programación, de una acción, o de varias cosas que reestablezcan la confianza. Unas de las palabras claves en esta hora estelar de la patria es la confianza, solidaridad, trabajo, unión, el esfuerzo de los venezolanos, de quienes quieran de verdad a este país, lo que nos va a ayudar a salir adelante es la lucha responsable, el estudio, el DIALOGO. Somos nosotros mismos los afectados y los gestores de impulsar los cambios, las acciones que haya que tomar. Las cosas no se solucionan pegando gritos, insultando, peleándose con el vecino, con los demás conductores en la vía, insultando a los compañeros de trabajo, sino haciendo, tomando la decisión firme de avanzar, triunfar, de hacerlo bien. Buscar como sea una mejor calidad de vida para todos.

Se necesita bastante estímulo, insistir en la conciencia del venezolano, en el amor por el país. Responsabilidad, buenos modales, respeto. Esta es una tierra generosa cargada de bellezas naturales y culturales; con grandes yacimientos de recursos mineros, petroleros, gas, oro, aluminio. Con grandes extensiones de tierra para producir, para sembrar, para cultivar lo que consumimos. Es hora de ese amor por Venezuela, un amor verdadero, que no “se compra, ni se vende” como dice la canción, sino que se siente en lo más profundo del alma, del corazón. Los venezolanos que estamos aquí, que apostamos por este país, que soñamos con vivir buenos momentos, herederos de la patria conquistada por nuestros libertadores, tenemos que hacer toda clase de sacrificios para que más temprano que tarde se recobre la normalidad, para que todos sientan ese orgullo de ser venezolano…De vivir, trabajar y luchar por VENEZUELA, donde el color no sea lo que nos identifique, sino el trabajo, la capacidad, la responsabilidad, disciplina, el talento de cada uno.

Un gran abrazo,
¡Somos la misma gente!
Lcdo. Rómulo Cardona
Editor-Director general