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l venezolano hace todo lo posible para compartir, celebrar, para “tomarse” unos tragos. Cuando llega diciembre hay un dicho que dice “desde hoy y hasta el 31 no se niega un palo a ninguno”, no se rechaza una invitación, y quizás sea por ello que en diciembre aumente el consumo de bebidas alcohólicas.

Es impresionante, cada año sube, cada temporada decembrina la caña sube una barbaridad y sin embargo, hay colas, se observan compradores con cajas en la mano, en el carro, en la casa. Muchos cargando la caja de cerveza en la moto, con el hielo y otras bebidas. Siempre estará en la mesa la botella de su preferencia. Así es la idiosincrasia nuestra: se sufre, se llora, pero se ríe y se goza.

Diciembre, mes de despedida, del encuentro empresarial, de la reunión familiar, muchos cumplen años, otros eligen el mes para casarse, para celebrar el evento, para reunirse con la familia, amigos, para el reencuentro y en todos esos momentos “el picante”, “ la bebida”, es un invitado imperdible, ya que muchos se entusiasman, logran chocar los vasos y copas. El sonido del tapón es característico de prosperidad, de celebración. Otros añejan su botellita de ron con ponsigué y se convierte ese trago en una exquisitez única; brindar un trago de ron con ponsigué es un privilegio.

Ahora tomarse varias cajas de cerveza, varias botellas, también es señal de buena prosperidad. No todos tienen para comprarse “el combo”, la cerveza, caroreña y el hielo; sin embargo, se hacen “las vacas”, los arreglos y en una “fiesta de traje”, todos llevan algo y se forma el bonche, la celebración. Las utilidades de fin de año también complementan la compra; y así como se piensa en la hallaca, el pernil, el pan de jamón, también pasa por la mente de muchos y ¿“que vamos a tomar”?, y ¿“seco”?, ¿”con qué brindamos”?

En Margarita, las ventajas que ofrece el Puerto Libre permiten que la navidad, la cena de noche buena, esa celebración cuente con las finas marcas, ya que se logra comprar a un precio relativamente más económico que en tierra firme. De diferentes puntos del país llegan los encargos, vienen los amigos a comprar la caña para diciembre, para celebrar la navidad, el año nuevo; disfrutar en una época tan especial.

Yo que no soy cañero, también aprovecho este momento del año para tomarme mis tragos; y la verdad que aunque cueste mucho, no se consiga, “diciembre sin unos tragos no sabe a diciembre”. Comience desde ahora a ahorrar, prepara su presupuesto con tiempo para que cuente con la caña, con la bebida de su preferencia en el mes más hermoso del año, y comparta sanamente con sus seres queridos.