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n la Isla de, Margarita han existido, quizás desde la llegada de los españoles, los aguinaldos cantados, -villancicos en otras partes-, muy famosos por cierto. Los entonaban unos con más y otros con menos salero o melodía, pero se divertían con ellos y divertían al pueblo.

Para cantar aguinaldos se formaban parrandas y parrandones espontáneos, sin que se sometieran a ensayos previos la mayor parte de las veces; es decir, improvisados. Cuatros, maracas, charrascos, furrucos, tambores y cumbios eran los instrumentos preferidos, sin descartar los bandolines, bandolas y guitarras, si los había.

Lo demás era garganta y palmaditas de mano, todo acompañado de traguitos de ron con o sin ponsigué, pastelitos calientes, dulces de lechosa o de cualquier otra fruta. Podían tomar parte mujeres y hombres, sin que fuera criticado ni por nadie ni por nada del mundo.

Los aguinaldos cantados se componían de un cuarteto donde rimaba el segundo con el cuarto, como el famoso, "si me dan pastel / me lo dan caliente / porque pastel frío / empacha a la gente", o el otro muy humorístico por cierto, que decía: "ábrame la puerta/ querido compadre / que si no me la abre / le miento la madre", y la respuesta inmediata: "la puerta está abierta / y deje la bulla/ que si no la deja / le miento la suya.

Pero también había en Margarita el otro tipo de aguinaldos, o sea, el regalo de Navidad. Estos dependían de las posibilidades económicas que tuvieran cada quién. Unos más y otros menos grandes y vistosos. Los más humildes se limitaban a los aguinaldos de pan.

Eran tantos y tan variados los aguinaldos, que muchas veces los recibidos en una casa, inmediatamente los enviaban a otra y así sucesivamente empezaban a peregrinar hasta que se quedaban en una parte o se destrozaban.

Al portador de los aguinaldos lo denominaban "paje" y como "pie" se conocía la módica propina que se les entregaba, que la mayoría de las veces era una simple "mariquita". Los aguinaldos en si se regían por un código natural que contemplaba el envío o la retribución, durante los días de Pascua, Año Nuevo, Reyes y Santa Inés.

También había los aguinaldos jocosos o de mamadera de gallo, que los llevaban a cabo el día de Inocentes y se enviaban y recibían cosas insignificantes, extravagantes o ridículas, que parecían loqueras o muchachadas.

La tradición de los aguinaldos de regalos en Margarita, ha ido desapareciendo al igual que tantas otras cosas buenas que conformaban nuestra tradición.