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Aquí, en la Isla hay condiciones, hechos, y características naturales, culturales, condiciones de vida, que han llevado a “afirmar”, ¡Margarita es otro país…!. La sensación que siente y manifiesta la gente, los nativos, y sobre todo los visitantes, turistas, en mayor grado, es que aquí se vive, se trabaja y se disfruta, de tal forma que se crea la impresión de vivir en otro lugar del mundo. De hecho muchos vienen por primera vez y se quedan para siempre. Hay de todas las nacionalidades, de todas partes del mundo han llegado a nuestro suelo insular, y han quedado atrapado por sus bellezas, por la idiosincrasia de su gente. Esa cultura, costumbres y tradiciones que nos hacen únicos.

Contamos con muchos hermanos de otros países que se han establecido, han “echado raíces”, han levantado a sus familiares en este suelo. Y es que hace años, Venezuela, Margarita específicamente se convirtió en la gran casa de todos, recibió a muchos de otras latitudes. Fuimos en tiempos pasados una comunidad receptora sin nada que temer y ocultar. Le abrimos los brazos al mundo. Ahora son muchos los que se han ido, pero seguimos siendo esa tierra noble, esa comunidad generosa que le abrió a muchos nacionales e internacionales sus casas, les dio comida, bebidas, abrigo, y los recibió invitándolos a compartir como un integrante más.

Hay problemas si, como en otros Estados, como en otras Regiones del país. Ese Paraíso que fuimos ayer, hasta llegar a dormir con las puertas abiertas, ya no existe. Pero en el “margariteño puro”, en esos hijos de esta tierra y en muchos “navegaos”, ese espíritu de solidaridad está latente. Ahora han aparecido los barrotes y rejas en nuestras casas, el cerco eléctrico, hay dificultades; pero existen muchas zonas, muchos espacios para la recreación y diversión; donde se vive en paz, con mucha tranquilidad.

Otro detalle que quiero destacar en esta nota son los sepelios con música, y grabaciones variadas. Si a la persona le gustaba el bolero lo llevan hasta su última morada con baladas, boleros. Si era amante de los mariachis, del vallenato, no faltará en medio del dolor de unos, la música, el vallenato, los mariachis; los tragos, los llantos y el vallenato. Lo bailan, le cantan, y declaman. La música de viento también acompaña unos féretros. Porque en este suelo hasta morirse, hasta el último momento, en el adiós final, también hay música, hay tragos, para despedir al familiar, al amigo, a esa persona especial. Hasta morirse en Margarita es inolvidable. Un sepelio muy impactante, con características muy especiales, conmovedoras, que creo no se repite en otras ciudades del país. Porque hasta morirse en Margarita es único.

Por otra parte, la red hotelera, el sancocho de pescado, los galerones, la malagueña, los atractivos culturales, gastronómicos, naturales, las fiestas patronales, las celebraciones anuales en cada comunidad. Castillos, fortines, las bellas playas, el comercio, turismo, Puerto Libre, la pesca, los diferentes ambientes, ese contraste de paisajes, la calidad de nuestra gente, esa hospitalidad, y todas las cosas buenas que pasen por su mente son posibles en Margarita. Todos esos bellos recuerdos, esas cosas inesperadas. Hasta hacer la cola en el ferry, pasar un momento algo complicado para abordar el trasporte aéreo o marítimo, y tener la preocupación de conseguir hoy en día un boleto para venir y regresar, viéndolo del otro lado, del aspecto positivo, tienen un sabor diferente en Margarita; son detalles que se conjugan para convertir este territorio en “otro país”…