E

n el marco de la celebración de Las Festividades en honor a Nuestra Señora del Valle, en El Valle del Espíritu Santo, a lo largo de los años, eran muchas las atracciones que se presentaban para celebrar tan importante fecha. Un mes de celebración desde el primero de septiembre con la bajada de la Imagen, hasta el 30 de septiembre, con el último rezo del Santo Rosario. Todo un mes de eventos, de festividad del pueblo con su Virgen.

Sillas voladoras, el hombre que come hojillas, los muertos andantes, bingos, bazar, música, payasos, carritos chocones, la estrella, parques, bailes, cuarto oscuro de los monstros, corridas de toros, maratón, quincallas, en fin, todo el pueblo se volcaba a festejar, a cumplir con la Patrona, en sus actos religiosos, con sus misas, pero también tenían tiempo para bailar, tomar, divertirse, compartir en familia y llevarse una foto, ese recuerdo de su visita a El Valle de La Margarita, al pasar por el área de los caballitos, tomarse una foto en su caballo y hacer ver que se encontraba en una escenario único.

Los curiosos animalitos, eran de diferentes tamaños, colores, y algunos poseían hasta ruedas, para desplazarlo de un lado a otro, buscando el mejor ángulo, según la preferencia de los clientes, de las personas que accedían a montarse en el caballo para colocarse el sombrero de llanero o el sombrero mexicano, pistolas a la cintura y hasta un vaso con la bebida de su predilección, si eran adultos. Los niños se divertían mucho, con cierto miedo algunos, otros más suspicaces, llegaban hasta halar las cuerdas, la cabuya que mostraban los animalitos. Salir de la misa, recorrer los alrededores de la Basílica Menor, y tomarse una foto con los amigos, en solitario, teniendo como escenario la imagen del templo era una fantasía inolvidable. Un hermoso detalle de Las Fiestas del Valle.

Los caballitos fueron aumentando, y se fueron construyendo varios baquin, motivos que colocados al fondo, mostraban un escenario único, cada quien buscaba el respaldo, el escenario que más le gustaba. Diversos paisajes servían de fondo al jinete en su caballo.

Un grupo de hombres hicieron de esta actividad un gran motivo para conservar un recuerdo de la visita a El Valle, a Las Fiestas de la Virgen podemos señalar a un grupo de fotógrafos pioneros, quienes con su esfuerzo y talento lograron levantar a sus familias, convirtiendo esta actividad en una fuente de trabajo, en un bello pasatiempo. Algunos de Dentro de los fotógrafos, y propietarios de caballos quienes instauraron esa actividad, durante las fiestas del Valle, se recuerdan a: Juan Marcano, Arcadio González-Cayo-, junto Aquiles Díaz, la mayoría vecinos de nuestra comunidad, personas que ya no están con nosotros, pero su legado perdura en el tiempo.

Hoy en día son pocos los caballitos, y los fotógrafos que se dedican a esa noble labor. Para las generaciones de ayer, de hace más de cuarenta años, los recuerdos afloran en su mente, de la generación de hoy pocos se han montado en los caballitos del Valle, ya casi no quedan animales, ni personas dedicadas a ese oficio. Apenas, el amigo Glem, y señora, conservan uno o dos. La magia de los celulares, de las cámaras hace que cada quien se tome la foto en el lugar, con el escenario que más le guste.

Son pocos los visitantes a El Valle que hacen uso de ese bello suvenir que primero fue a blanco y negro con la cámara que los señores fotógrafos revelaban el rollo en el cuarto oscuro y luego con la llegada de las fotos instantáneas a full color. Siendo los caballitos un atractivo más de las Fiestas del Valle.