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“A

chica, achica, que achica, el bote, ruge, que ruge el mar, rema, que rema, el bote que estamos cerca de Porlamar, este bote no lo hunde ni el diablo, ni un huracán”; esta creación musical, letra de Perrucho Aguirre, y ahora modernizada por Jennifer Moya, refleja la fuerza, valentía y astucia de nuestros hombres de la mar. Humildes pescadores, que en su pequeñas embarcaciones, en esos botes muy pequeños, llamados “peñeros”, con capacidad para unas pocas personas, y con apenas unos canaletes, y un pequeño motor, se aventuran a desafiar los misterios del venchuroso y ancho mar.

La embarcación, esa pequeña creación de madera, con colores muy llamativos, para ser distinguidos en las aguas, en las costas margariteñas, conocido como “Peñero”, se convierten en es ese medio de trabajo, transporte, recreación, supervivencia que nuestros hermanos pescadores han venido perfeccionando cada día. Lo que se inicia con el sueño, con la ilusión de “lanzarse al agua”, y capturar el sustento diario, con la idea de extraer de nuestros mares la pesca, los productos necesarios para sustentar a la familia y para la venta. Ese pequeño bote, es una pequeña creación cargado de sueños, de esperanzas, para crecer y para bridar muchas satisfacciones a nuestra gente. Es la misma embarcación conque nuestros hermanos pescadores retan las inclemencias del tiempo, la vicisitudes que se enfrentan en el mar. Las olas, agentes externos, y hasta los riesgos de la “piratería” en el mar. El mal tiempo y la faena diaria.

“El Peñero”, ese pequeño barco, hecho de madera, construido con la esperanza de navegar, ese el mismo que construyen con tanto sacrificios, al cual dedican toda su sapiencia, todos sus recursos, para convertirla en la mejor herramienta de vida, de trabajo, y parte inseparable de la vida de los hombres y mujeres del mar; allí llevan sus anzuelos, nasas, combustible, linterna, y demás enseres de pesca. Llevan la ilusión de una buena faena.

El peñero: Es el tipo de embarcación más frecuentemente empleado en casi toda la costa de Venezuela, muy especialmente aquí en Margarita, en otrora, como hoy la pesca, ha sido una actividad fundamental. Sus dimensiones oscilan entre 4 y 10 metros de eslora; 1 y 2,5 metros de manga, y 0,5 m de puntal. La propulsión se logra por medio de uno o dos motores a gasolina fuera de borda.

En cada Peñero que está anclado, está latente el sueño de muchas de nuestras familias; cada vez que sueltan las amarras, es para disfrutar lo hermoso de nuestras costas, comienzan las actividades por una hermosa travesía, navegan por nuestras costas con el compromiso de regresar vivos, de traer una gran cantidad pescado y otras especies del mar. Asegurándose así un estilo de vida que es inseparable del mar. Para mejorar la calidad de vida de nuestros pescadores artesanales, de nuestra gente humilde.