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Aracelis Barreto

 

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Coronel (r) Ramón Silva Carrillo

Una vida disciplinada y dedicada a la docencia

* El virus de la docencia lo aprendí del Maestro Jesús Manuel Subero y esto es lo que más me ha llenado".

Ramón Silva Carrillo, es el gerente regional de tributos internos del Seniat. "Desde hace 5 años esta actividad ha sido un reto bastante fuerte para mi porque hay que entender el contenido de la función pública y hacer ver a los funcionarios, que están en la obligación de atender a todos por igual y con el debido respeto a objeto de satisfacer sus requerimientos".

En opinión de Silva Carrillo se ha logrado un cambio tremendo de imagen en la gerencia que él dirige, pero quien lo debe decir es la colectividad a quien le sirvo. "Aún no estoy satisfecho porque busco la perfección".

Y es que la vida de este hombre, nacido en Cabimas pero criado en Pampatar e hijo de los margariteños, Jerónimo Silva (Momo) e Isabel Carrillo, está signada por el trabajo, la disciplina y la equidad. Esta manera de ser y de actuar le fue inculcada por sus tíos Vicente Rojas Carrillo y Juliana Silva de Rojas (Nanita), quienes lo criaron. Sus primeras letras las aprendió del maestro Jesús Manuel Subero, hombre de reconocida trayectoria ética y moral, quien a través del tiempo hizo seguimiento de sus ejecutorias.

Relata Silva Carrillo que su tío Vicente era pescador y formaba parte de la Junta del Cristo del Buen Viaje en Pampatar. "Él me enseñó todo lo referente a la pesca, hasta cómo tejer y remendar un mandinga, cuyos nudos son diferentes". Nunca me dio un "no" rotundo, siempre me explicaba las cosas. Me enseñó el secreto de la atarraya, cómo se teje, el por qué de la "crecida"; qué es una malla y la forma de poner la plomada para que se formara el saco que envuelve a la sardina. Yo disfruté mucho esta etapa de mi vida, apenas tenía 10 años y me mareaba cuando íbamos de pesca.

"A los 13 años me fui a Maiquetía con mi madre a estudiar bachillerato, luego ingresé a la Academia Militar, en Conejo Blanco, gracias a la formación disciplinada, bien entendida, que me impartió mi tío. En 1960 me gradué de sub-teniente en artillería y posteriormente hice todos los cursos de ascenso. Fui instructor de la escuela de artillería en la mayoría de las materias, tales como betería de tiro, tiro observado, dirección de tiro, armas nucleares, táctica de artillería, morteros, entre otros".

Silva Carrillo hizo el curso básico y medio de artillería como requisito para su formación oficial. Realizó el curso de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra Naval con mención excelente y quedó como instructor de economía política, por cuanto también había culminado su carrera como economista de la Universidad Santa María y administrador especializado en planificación de presupuesto con postgrado en economía internacional en la Universidad Central de Venezuela.

Fue profesor de Teoría Económica III en la USM. Allí fue director de la escuela de Economía y tutor de muchos trabajos de grado. Pero ¿quién lo iba a creer? en su infancia vendió limones, chicles, limpiaba zapatos a veces ganaba 4 reales, "eso era un dineral".

Estuvo casado con Yanira Flores, con ella procreó dos hijas: Yanira Yamisay y Yohanna. Con su actual esposa María Teresa Arocha Pulido, economista y abogada tuvo tres hijas Clarisa, Clarimar y Claribel, todas llevan como segundo nombre Coromoto. Su tiempo libre los dedica a leer tópicos sobre economía y ciencias, además le atraen los temas de ayuda espiritual, poesías y escribe diálogos. En una oportunidad le escribió a Rosita de Longart, quien también fungió como su verdadera madre: "Quisiera hablar contigo aún cuando me siento solo y en el silencio oigo el tronar de tu voz, quisiera hablar contigo y sentirte cerca pero sé que te has ido".

En su juventud jugó básquet, béisbol, voleibol, metras, trompo, papagayos y ahora practica el bowling. De su Tía Nanita aprendió a preparar el sancocho de pescado. "Nanita, aunque era analfabeta me revisaba mis tareas y me decía: hoy no estás bien Moncho, con sólo mirar la intensidad de la letra".

Este hombre que ha sabido sacarle provecho a su existencia valora la franqueza y la sinceridad de la gente. De sí mismo valora ser como es: igual para el uno que para el otro. Ser cada día más rico por ser humilde. Cuando le preguntamos qué le regalaría a esta tierra que lo vio crecer dice: "Para la Isla de Margarita quisiera que se encontrara a si misma, que su gente volviera a ser la gente de ayer, el margariteño de ayer, abierto, sincero, dispuesto y con ese tipo de gente, hacer que Margarita con todas sus bondades y el tesoro de su propia gente, se convirtiera en una Margarita real. Este pedazo de tierra tiene muchas cosas por hacer y la única manera de hacerlo es sentarnos para que todos en conjunto unamos esfuerzos y nuestra creatividad. Sus dos grandes amigos: el mar y el silencio.

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