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El
General en Jefe,
Santiago Mariño, nacido
el 25 de julio de 1788
fue tocado con la luz
propia, esplendente y
diáfana de la
inmortalidad. El, por la
trascendencia de sus
acciones se ganó ese
gran poder de
convocatoria para sumar
a todo el Oriente del
país con su ejército
Libertadores de Oriente,
a la lucha
reivindicatoria de
nuestra causa
independentista.
Según los
óleos de la época,
Santiago Mariño fue un
hombre de gallarda
apostura, desde muy
joven, ya mostraba
valentía y era
partidario de la
libertad de su Patria,
de ancestros nobles, a
temprana edad poseía una
sólida cultura y
formación, condiciones
indispensables entre los
elegidos, conocedores de
la visión de su destino,
de su región y del
mundo.
Junto con
su hermana Concepción
Mariño se unen a los
patriotas recibiendo a
los 22 años el grado de
capitán por su lucha en
Guayana bajo el mando de
Villapol, fue tal su
valentía, que para 1812,
cuando la Capitulación,
era nombrado coronel a
los 24 años. El 11 de
enero de 1813 un puñado
de jóvenes valientes, en
su mayoría margariteños,
parten de Chacachacare
para sorprender y tomar
la población de Güiria y
en su camino se les unió
aquella población y
muchas más del Oriente
de país, llegándose a
conformar un regular
batallón que a fuerza de
espadas y machetes
ayudaría a Bolívar con
su triunfo en las
postrimerías de su
Campaña Admirable cuando
estaba acorralado en el
sitio de San Mateo, en
ese acto, el ejército de
Mariño fue reconocido
por Simón Bolívar.
Vencedor
de las batallas de
Guiriorapa, Maturín,
Carúpano y Cumaná, en el
año 1814 derrota a Boves
en la Batalla de Boca
Chica y en seguida, los
fieles hombres del
ejército Libertadores de
Oriente, se vuelven a
unir a las fuerzas de
Bolívar en La Victoria y
en la I Batalla de
Carabobo.
Cuando
sufren la terrible
derrota en la Batalla de
La Puerta, Bolívar y
Mariño, proscritos hasta
de sus amigos, huyen
juntos refugiándose en
el Oriente, por donde
logran salir mucho
después, del país.
En mayo
de 1816 regresan a
Venezuela con la famosa
Expedición de Los Cayos,
dirigida por Bolívar y
llegando primeramente a
Margarita, tierra
siempre libre. Ese mismo
mes una asamblea
proclamó a Bolívar Jefe
Supremo de la República
y fue nombrado Santiago
Mariño, en asamblea
memorable, Segundo Jefe
de la República. Le
siguieron grandes
huestes de hombres
aguerridos, fieles
seguidores del general
margariteño, aumentando
su prestigio en Oriente,
que fue inmenso.
En 1819
derrotó en la Batalla de
Cantaura al coronel
Aranda y ese mismo año
fue electo delegado al
Congreso de Angostura.
En aquel entonces, apoya
la postura de los
generales rebeldes
Manuel Piar y Bermúdez,
quienes más tarde,
desconocerían la
autoridad del
Libertador. Bolívar con
Mariño, tuvo serias
discusiones verbales y
por cartas, pero éstas
no llegaron a tan graves
consecuencias por el
cariño, respeto y
admiración que se tenían
ambos generales, tanto
es así, que cuando el
Libertador llega a
Oriente buscando la
unión de todas sus
fuerzas, manda a buscar
a Mariño, que acaba de
desconocerlo, y lo
abraza públicamente,
nombrándolo Jefe del
Estado Mayor del
Ejército Libertador. Con
ese grado participa en
la gloriosa Batalla de
Carabobo, llevando ahora
el estandarte victorioso
de su ejército los
Libertadores de Oriente.
Fue
siempre protagonista de
una agitada vida
política que lo llevaría
al exilio en repetidas
ocasiones, apoyó al
general Páez en sus
intenciones separatistas
con la Gran Colombia,
para después adversarlo
a la muerte de Bolívar.
A
Santiago Mariño le
reconoce la historia, el
haber sido la primera
voz en levantarse en
defensa de nuestro
Libertador Simón
Bolívar, su tesonera
lucha para pedir
justicia y honores para
nuestro Libertador, su
incansable rebeldía para
reclamar honores a su
nombre y a su gloria,
restituyeron a Bolívar
en el sitial de honor
del Padre de La Patria. |